Yolanda Monge
Por primera vez y públicamente, la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, Dianne Feinstein, acusó el martes a la CIA de haber espiado una investigación que su comisión llevaba a cabo y de haber eliminado secretamente de varios ordenadores documentos de un informe que estaban realizando. Este trataba sobre el controvertido programa de detenciones secretas al que el presidente Barack Obama puso fin de forma oficial en enero de 2009.
Denunciando que la separación de poderes ha quedado violada, así como la Cuarta Enmienda de la Constitución –que prohíbe registros y detenciones arbitrarias–, Feinstein ha asegurado ante sus colegas y la prensa que no tomará “el asunto a la ligera”. Tras ser informada de lo sucedido pidió a la CIA que se disculpara y reconociese su mala conducta, algo que no ha sucedido.
Por el contrario, John Brennan, director de la CIA, negó el martes de forma categórica que la agencia de inteligencia haya espiado los ordenadores del Comité que preside la senadora demócrata. “La CIA no ha espiado de manera alguna ni al Comité ni al Senado”, dijo Brennan durante una conferencia ofrecida en Washington.
Tras admitir que se cometieron “errores” durante los llamados programas de detención, Brennan aseguró que quería dejar ese capítulo atrás de una vez por todas, entre otras cosas porque esos programas hace ya “cinco años que no existen”. Para quitar peso a las duras acusaciones de la senadora, el actual director de la CIA reconoció que no siempre está de acuerdo con lo que se hace en el Capitolio y que a menudo tiene con los congresistas “discusiones animadas y deportivas”.
Hasta el momento, Feinstein había mantenido una actitud muy discreta a la hora de solicitar una disculpa de la agencia, pero el martes dijo en el Senado que en 2010 la CIA accedió a los archivos de su personal durante la investigación que realizaban sobre los programas de interrogatorios y cuando era director de la CIA Leon Panetta. Entonces, Panetta recomendó a los miembros del Comité que revisaran los documentos relacionados con el programa de detenciones en un lugar con alta seguridad de Virginia, a las afueras de Washington. Según Feinstein, a pesar de que Panetta les prometió que no sucedería, el sistema de ordenadores fue controlado por la CIA. Meses después de iniciada la investigación, algunos miembros del equipo de trabajo se dieron cuenta de que parte de los archivos con los que habían trabajado no estaban ya accesibles y poco después desaparecieron.
A partir de ahí, y siempre según la senadora, la CIA acusó primero a personal ajeno a la agencia de haber eliminado los archivos y luego dijo que los había borrado por orden directa de la Casa Blanca, que niega cualquier implicación en lo sucedido. La Casa Blanca, a través de su portavoz, ha declarado tomarse muy e

Denunciando que la separación de poderes ha quedado violada, así como la Cuarta Enmienda de la Constitución –que prohíbe registros y detenciones arbitrarias–, Feinstein ha asegurado ante sus colegas y la prensa que no tomará “el asunto a la ligera”. Tras ser informada de lo sucedido pidió a la CIA que se disculpara y reconociese su mala conducta, algo que no ha sucedido.
Por el contrario, John Brennan, director de la CIA, negó el martes de forma categórica que la agencia de inteligencia haya espiado los ordenadores del Comité que preside la senadora demócrata. “La CIA no ha espiado de manera alguna ni al Comité ni al Senado”, dijo Brennan durante una conferencia ofrecida en Washington.
Tras admitir que se cometieron “errores” durante los llamados programas de detención, Brennan aseguró que quería dejar ese capítulo atrás de una vez por todas, entre otras cosas porque esos programas hace ya “cinco años que no existen”. Para quitar peso a las duras acusaciones de la senadora, el actual director de la CIA reconoció que no siempre está de acuerdo con lo que se hace en el Capitolio y que a menudo tiene con los congresistas “discusiones animadas y deportivas”.
Hasta el momento, Feinstein había mantenido una actitud muy discreta a la hora de solicitar una disculpa de la agencia, pero el martes dijo en el Senado que en 2010 la CIA accedió a los archivos de su personal durante la investigación que realizaban sobre los programas de interrogatorios y cuando era director de la CIA Leon Panetta. Entonces, Panetta recomendó a los miembros del Comité que revisaran los documentos relacionados con el programa de detenciones en un lugar con alta seguridad de Virginia, a las afueras de Washington. Según Feinstein, a pesar de que Panetta les prometió que no sucedería, el sistema de ordenadores fue controlado por la CIA. Meses después de iniciada la investigación, algunos miembros del equipo de trabajo se dieron cuenta de que parte de los archivos con los que habían trabajado no estaban ya accesibles y poco después desaparecieron.
A partir de ahí, y siempre según la senadora, la CIA acusó primero a personal ajeno a la agencia de haber eliminado los archivos y luego dijo que los había borrado por orden directa de la Casa Blanca, que niega cualquier implicación en lo sucedido. La Casa Blanca, a través de su portavoz, ha declarado tomarse muy e
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