Del 13 de agosto al 15 de noviembre los habitantes de
Cuba tendrán la oportunidad de opinar y emitir criterios sobre el proyecto de
una nueva Constitución, texto que de aprobarse en un referendo sustituiría a la
carta magna vigente desde 1976.
Centros
de trabajo y estudio, y los barrios acogerán los encuentros para realizar
propuestas al documento elaborado por una comisión de 33 diputados a la
Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano que el 22 de julio aprobó el
proyecto y convocó a la consulta popular.
De
cara a las reuniones para opinar en torno al texto se imprimieron más de un
millón de ejemplares, con el objetivo de garantizar que los ciudadanos lleguen
a la consulta con dominio de la nueva Constitución, una reforma total de la
actual.
Varios
legisladores insistieron en la importancia del protagonismo popular a la hora
de lograr una carta magna que consolide el rumbo socialista de la isla y esté a
la altura de los tiempos actuales.
Todos
los criterios serán recogidos y considerados, de ahí la necesidad de que las
personas lleguen a la consulta preparadas para que opinen sin ningún tipo de
límite, advirtió Yumil Rodríguez, uno de los integrantes de la comisión
encargada de elaborar el texto.
Según
Eduardo Torres-Cuevas, otro de los miembros del grupo parlamentario, se trata
de un proceso de participación popular sin precedentes, del cual saldrán puntos
de vista diferentes, “algo
muy bueno y necesario, porque enriquecerá la carta magna”.
Para
el diputado, una cuestión a tener en cuenta es que la Constitución representa
un documento de “legislación mínima y no un reglamento”, por lo que algunos
criterios expuestos por la población pudieran verse reflejados después en las
normas complementarias y no necesariamente en la ley de leyes.
El
Centro de Estudios Sociopolíticos y de Opinión garantizará el procesamiento de
esa información destinada a la Asamblea Nacional para la elaboración definitiva
de la carta magna, que será sometida a un referendo aprobatorio.
El contenido
El
proyecto a debatir tiene un preámbulo y 224 artículos (87 más que la actual
Constitución), divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones.
En
su capítulo I se ratifica que Cuba es un Estado socialista de derecho,
democrático, independiente y soberano, así como el papel rector en la sociedad
del Partido Comunista, “único, martiano, fidelista y marxista-leninista”.
Asimismo,
refleja cambios en la estructura del Estado, incluyendo la creación de los
cargos de presidente, vicepresidente y primer ministro de la República, y
otorga rango constitucional a varios principios en materia de política exterior
defendidos durante décadas por la Revolución cubana.
En
ese sentido, aboga por la paz mundial, la integración latinoamericana y caribeña
y la protección del medio ambiente; defiende los derechos humanos; condena el
terrorismo, la injerencia en los asuntos internos de los Estados y las
agresiones; y llama al desarme, incluyendo la eliminación de las armas
nucleares y otras de exterminio en masa.
De igual manera, reconoce el papel del
mercado y de nuevas formas de propiedad en Cuba, entre ellas la privada.
Respecto
a los derechos, amplía el acceso a los mismos, ya que además de mantener la
salud y la educación con carácter gratuito, potencia los derechos a la defensa,
el debido proceso, la participación popular y la no discriminación, en este
último caso incorporando “por género, identidad de género, orientación sexual,
origen étnico y discapacidad”.
Otra
novedad responde a la institución del matrimonio, que en el proyecto se define
como la “unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal
para ello”, mientras en la actual lo limita a “un hombre y una mujer”.
Los cubanos en el exterior
El
gobierno de Cuba invitó a los ciudadanos cubanos residentes en el exterior a
participar en los debates sobre el proyecto de nueva Constitución.
La
invitación realizada el 3 de agosto representa un hecho inédito en la historia
de la Revolución, porque por primera vez todos los cubanos, al margen de su
ubicación geográfica, podrán ser parte de discusiones de una iniciativa de
tanta relevancia, como los es construir la carta magna del país.
Se
trata de una decisión de gran importancia, a partir del número creciente de
cubanos que se encuentran en el extranjero y de la magnitud de la reforma que
se está planteando, manifestó a la prensa el director de Asuntos Consulares y
Cubanos Residentes en el Exterior (Daccre) de la Cancillería, Ernesto Soberón.
De
acuerdo con el funcionario, quienes viven fuera de la mayor de las Antillas
tienen la oportunidad de contribuir al desarrollo de una sociedad socialista y
democrática, guiada por premisas como el humanismo y la solidaridad, elementos
reflejados en la propuesta de nueva Constitución.
Este
paso significa una muestra inequívoca de la voluntad de nuestro gobierno de
seguir avanzando en un proceso que comenzó en 1978 de fortalecimiento de los
vínculos con los residentes en el exterior, subrayó.
Para
Soberón, la participación en el debate sobre el documento recién aprobado por
la Asamblea Nacional del Poder Popular brinda la posibilidad a esas personas de
aportar a la construcción de la carta magna “que queremos darnos los cubanos
para el presente y el futuro, guiados por la premisa de la unidad en torno a la
Revolución”.
La
invitación está en sintonía con la actualización de la política migratoria
implementada en los últimos años, la cual “ha traído un creciente número de
cubanos residentes en el exterior viajando hacia su país de origen”, dijo.
Es
también conocido que de este gran número (se estima que un millón 400 mil
cubanos viven en unos 120 países), sólo una minoría aboga por la destrucción de
la Revolución y por el retorno del capitalismo imperante antes de 1959, afirmó.
Para
los residentes en el exterior, la oportunidad de opinar y emitir propuestas
sobre el texto comenzará en la primera semana de septiembre, una vez creadas
las condiciones técnicas para su participación.
Soberón
explicó que el aporte de criterios de los residentes fuera de Cuba se
materializará mediante una sección habilitada en el sitio web Nación y
Emigración del Ministerio de Relaciones Exteriores
(http://www.nacionyemigracion.cu/).
A
través de ese portal se tendrá acceso al proyecto de nueva Constitución y a una
planilla que permitirá trasladar las propuestas de modificaciones o
comentarios, detalló.
Algunas opiniones
En
declaraciones a Prensa Latina, cubanos de diversos sectores manifestaron
expectativas por un proceso de discusión popular sin precedentes en Cuba y tal
vez el mundo para una carta magna.
Creo
muy importante primero el acceso al proyecto de nueva Constitución y después la
consulta, porque corresponde al pueblo opinar y proponer, en aras de contar con
una ley de leyes que se parezca al socialismo próspero al que aspiramos,
comentó Manuel González, un jubilado de 75 años.
Por
su parte, la ama de casa Regla Mesa consideró que contar con el texto significa
apropiarse de las herramientas intelectuales para el debate y la discusión en
torno a la construcción de un país más justo y equitativo.
“Yo
estaré en el debate en mi trabajo y también en la consulta en mi barrio, porque
quiero ser partícipe de este momento histórico”, afirmó Blas Perdomo, un
residente en el habanero municipio de Playa.
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