Del 13 de agosto al 15 de noviembre los habitantes de
Cuba tendrán la oportunidad de opinar y emitir criterios sobre el proyecto de
una nueva Constitución, texto que de aprobarse en un referendo sustituiría a la
carta magna vigente desde 1976.
Centros
de trabajo y estudio, y los barrios acogerán los encuentros para realizar
propuestas al documento elaborado por una comisión de 33 diputados a la
Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano que el 22 de julio aprobó el
proyecto y convocó a la consulta popular.
De
cara a las reuniones para opinar en torno al texto se imprimieron más de un
millón de ejemplares, con el objetivo de garantizar que los ciudadanos lleguen
a la consulta con dominio de la nueva Constitución, una reforma total de la
actual.
Varios
legisladores insistieron en la importancia del protagonismo popular a la hora
de lograr una carta magna que consolide el rumbo socialista de la isla y esté a
la altura de los tiempos actuales.