
Por Ángel Guerra Cabrera/ La pupila
insomne
El miércoles 22 Evo Morales
tuiteaba: nos unimos al pronunciamiento de la Red de Intelectuales que denuncia
acción injerencista de Estados Unidos para derribar el gobierno de Venezuela, e
impulsa persecución mediática y judicial contra hermanos Lula, Correa y
Cristina.
Ante los continuos triunfos
electorales de las fuerzas populares y progresistas y el éxito de sus gobiernos
en el combate al neoliberalismo al en elevar el bienestar de nuestros pueblos,
Washington y las derechas locales optaron por la tremenda. Lanzaron una
contraofensiva integral basada en el esquema de las revoluciones de colores de
Gene Sharp, fundador y cabecilla de la organización ultraderechista Albert
Einstein Institution, cuyo historial golpista y desestabilizador recorre la
geografía planetaria donde quiera que haya gobiernos que no son del agrado de
Estados Unidos.
Evidenciando
una vez más en nuestra historia que solo respetan las reglas de la democracia
representativa cuando los favorecen, el imperialismo yanqui y las derechas
iniciaron una cadena de golpes de Estado contra los gobiernos progresistas. La
primera víctima fue la pequeña Honduras, donde derribaron al presidente Manuel Zelaya
(2009) por la fuerza de las armas, para lo que contaron con apoyo judicial,
parlamentario y mediático. Siguieron los golpes contra el presidente Fernando
Lugo en Paraguay (2012) y contra su homóloga Dilma Rousseff (2016) en el
gigantesco Brasil.