Bale sufre la entrada de Bonucci en el partido de ida.Foto: S. Rellandini / Reuters.
Por Diego TorresLos futbolistas son aficionados a motejar. El vestuario del Real Madrid no es una excepción. El último apodo en hacer fortuna se lo han adjudicado a Gareth Bale. Inspirados en la última película de Morten Tyldum, sus compañeros le llaman Enigma.
La visita del Juventus a Chamartín para disputar la vuelta de la semifinal de la Champions obliga al Madrid a resolver todos sus misterios en una sola noche. El 2-1 sufrido en Turín fuerza al equipo a elevarse sobre su postrero tono vulgar.