Por: Ricardo Alarcón de Quesada
En septiembre de 1965 frente al Café Haití, en la calle Ahumada, en pleno centro de Santiago, Manuel Cabieses Donoso y Mario Díaz Barrientos salieron a vender el primer número de Punto Final. Los jóvenes, jefe de redacción y director entonces de lo que hasta ese día era algo desconocido, trabajaban como reporteros del vespertino Última Hora y con sus salarios financiaban la nueva publicación. Nacía así una revista que nunca ha contado con el respaldo de anuncios comerciales y que ha dependido siempre de sus suscriptores