
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, aterrizó este martes en Brasil, primera escala de su tercera gira conspirativa contra Nuestra América, que además incluirá Ecuador y Guatemala, y que tiene el clarísimo propósito de restaurar el dominio de Washington en la región que siempre ha considerado su patio trasero.
El recorrido de Pence ocurre tras ponerse en vigor por el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, la denominada política de “tolerancia cero”, que separa a los hijos de los migrantes latinoamericanos en territorio norteamericano, y los confina en centros de hacinamiento y hasta enjaulados.
Esa cruel y racista medida del magnate Trump ha generado una ola de rechazo en este hemisferio y en toda la comunidad internacional, al ser considerada una flagrante violación de los derechos humanos de los infantes y de sus padres.
Precisamente el más reciente periplo del Vicepresidente de EEUU por la Patria Grande tiene entre sus “misiones” aplacar las reacciones contrarias a la postura antiinmigrante de “tolerancia cero” que daña a los ciudadanos de la mayoría de las naciones de Nuestra América.






